Esto confirma la
hipótesis que hace años médicos y neurólogos han sugerido, que las personas con
diabetes son más propensas a desarrollar enfermedades neurodegenerativas que
los individuos no diabéticos.
Durante un período de
tres años, la doctora Yifat Miller y su estudiante postdoctoral Yoav Atsmon-Raz
trataron de explicar cómo la diabetes tipo II, también conocida como diabetes
de inicio tardío, podría afectar al cuerpo de una manera que lo haría más
susceptible a desarrollar una enfermedad neurodegenerativa. Mientras que
factores como accidente cerebrovascular, ataque al corazón, ceguera y
enfermedad renal se conocen como complicaciones asociadas con la diabetes de
tipo II, aún no se ha confirmado que la deficiencia de insulina plantee
científicamente el riesgo de contraer la enfermedad neurodegenerativa.
Ahora el descubrimiento
revolucionario de Miller puede establecer el sentido de la conexión mortal
entre la diabetes y las enfermedades neurodegenerativas.
La conexión
«agrupamiento»
El componente clave para
descubrir el eslabón perdido entre las enfermedades era una nueva observación,
hecha por Miller y Atsmon-Raz, en relación con la enfermedad de Parkinson. El
examen de la estructura atómica del fragmento de proteína cerebral de
componente beta no-amiloide (NAC), permitió al equipo descubrir por primera vez
que la enfermedad de Parkinson se activa cuando esta proteína se agrupa. Con el
conocimiento de que la acción de aglutinación similar causada por una hormona
llamada amilina desencadena la diabetes tipo II en el páncreas, el equipo de
Miller se propuso encontrar la conexión de la formación de grumos.
Basando su investigación
en estudios anteriores que mostraron que la amilina también se encuentra en el
cerebro y se relaciona con la enfermedad de Alzheimer cuando se agrupa, Miller
descubrió que esta misma hormona puede causar Parkinson en los pacientes con
diabetes.
Desde aquí, Miller y su
equipo observaron cómo NAC, que es parte de una proteína llamada
alfa-sinucleína, llevó a la muerte de las neuronas a nivel atómico.
Este hallazgo sobre la
interacción NAC-amilina fueron confirmados en los experimentos, y la doctora
Miller confía en que va a ser utilizado por otros investigadores para producir
la medicación más eficaz para el Parkinson.
Descubren conexión entre diabetes y Parkinson
28/Oct/2014
Aurora